$14 o CONTROL.


El aumento no empieza en abril. Empieza hoy, con la recolección de datos o pre registro y en la cabeza de quien hace cuentas.
Porque el anuncio es limpio, institucional, hasta amable: la tarifa del transporte público en Jalisco sube a 14 pesos a partir del 1 de abril de 2026. Punto. Luego viene el consuelo: si usas la Tarjeta Única, pagarás 11. Y si eres estudiante 5 o adulto mayor, 7. Todo ordenado. Todo explicado. Todo con sonrisa de “esto es por tu bien”.)
Isaac Guzmán
Spoiler Alert: No te están vendiendo una “tarifa social”. Te están vendiendo un filtro.
Lo aumentan casi 50%, con subsidio condicionado, beneficios discrecionales y una tarjeta que no solo cobra: clasifica.
Pero la realidad es otra: no es solo un aumento. Es un filtro.
De 9.50 a 14 pesos no es un ajuste técnico. Es casi 50%. Y aunque el gobierno repita “tarifa social”, la socialidad aquí no es universal: está condicionada. Entra quien se registre, quien tenga tarjeta, quien acepte las reglas. El resto paga el precio completo.
Dos tarifas, una ciudad
A partir de abril, Jalisco tendrá dos precios para el mismo viaje. No por distancia, no por calidad, no por servicio. Por perfil.
$14 si pagas en efectivo o no tienes la tarjeta.
$11 si estás dentro del sistema.
Eso no es movilidad. Es selección.
Y no hablamos de una minoría. De acuerdo con cifras oficiales presentadas por la autoridad, 44% de los pasajes se pagan en efectivo. Casi la mitad. Otras mediciones de percepción elevan ese número aún más, hasta 70%. Esa es la población a la que le apuestan que pague tarifa completa.
El mensaje es claro: el aumento existe, pero el castigo también.
El subsidio que no alcanza (ni con buena fe)
El gobierno anunció una bolsa de 1,200 millones de pesos para 2026 destinada a subsidiar el transporte. El cálculo es sencillo y brutal.
En el Área Metropolitana de Guadalajara se realizan 2.5 millones de viajes diarios. El subsidio prometido es de 3 pesos por viaje para bajar de 14 a 11.
Si ese subsidio se aplicara de manera general —como se dice en el discurso—, el dinero alcanzaría para 400 millones de pasajes. Traducido a calendario: 160 días.
Cinco meses.
No hay reglas de operación públicas que expliquen:
quién recibe el subsidio,
cuántos viajes cubre,
si hay topes por persona,
ni qué pasa cuando el dinero se acaba.
Sin reglas, el subsidio deja de ser política pública y se convierte en decisión administrativa discrecional.
La tarjeta que no solo cobra
La Tarjeta Única no es una tarjeta de camión. Es un sistema más grande: medio de pago, llave de acceso a beneficios y, potencialmente, plataforma financiera. No solo registra viajes; registra personas.
Quien la tenga podrá pagar menos, acceder a apoyos y mantenerse dentro del circuito. Quien no, queda fuera del descuento y paga más. No es casualidad. Es diseño electoral.
El gobierno no está apostando a mejorar el servicio para justificar el aumento. Está apostando a forzar la adopción de la tarjeta mediante el precio.
Preferenciales: el aumento silencioso
Para estudiantes y adultos mayores, la narrativa es de protección. Pero el cambio también duele: la tarifa preferencial sube de 4.75 a 7 pesos. Es un incremento de 47%. El cálculo ahora se hace sobre la tarifa técnica, no sobre la social. Nadie explicó por qué cambió la base. Solo cambió.
Otra vez: decisión tomada, explicación mínima.
Sin mejoras, sin contrato social
El Comité Técnico Tarifario aprobó una tarifa técnica de 14 pesos para los próximos cinco años. No se exigieron mejoras obligatorias. No hay compromisos verificables de frecuencia, seguridad, cobertura o calidad.
Se sube el precio sin un nuevo contrato con el usuario.
Y cuando la gente protesta
El aumento no solo reordenó el sistema de pagos. También elevó la temperatura política. Las protestas aparecieron. Y con ellas, el mensaje más crudo del nuevo modelo: quien no entra, estorba.
Después de manifestaciones contra el tarifazo, la respuesta no fue diálogo. Fue control. Detenciones. Narrativa de orden. La señal es inequívoca: el aumento se administra; la inconformidad, se contiene.
Qué está pasando en realidad
No estamos ante un simple ajuste tarifario. Estamos ante una reconfiguración del acceso a los apoyos estatales.
El precio sube casi 50%. El alivio es condicional. El subsidio no alcanza. La tarjeta clasifica. Y quien no cabe en ese esquema paga más… o aprende que protestar también tiene costo.
Esto no es solo transporte.
Es quién entra al sistema y quién queda fuera.
