CASTIGAN LA PROTESTA

Porque el punto no es si hubo protesta. Eso se vio durante el día. El punto es lo que vino después. Y lo que vino después se siente como mensaje: en Jalisco, protestar tiene costo… incluso cuando ya decidiste irte a casa.

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Spoiler Político

1/11/20262 min read

La manifestación fue de día. Las detenciones, de noche. Y ese “detalle” cambia todo.

Primero la marcha con carteles de “No al tarifazo” y consignas contra el gobernador; luego, más tarde, un despliegue de policía estatal con patrullas, formación y equipo antimotín en calles ya sin marcha, ya sin bloque, ya con gente tratando de irse a su casa. Ahí es donde aparece la escena que importa: interceptan, cercan y se llevan personas. No en el clímax. En el repliegue.

Un grupo de estudiantes caminaba rumbo a sus casas. Venían cansados, dispersos, sin el bloque compacto de la protesta. En ese tramo, la policía estatal los interceptó. Primero el seguimiento, luego el cerco, después el contacto: instrucciones secas, empujones, y la escena que hizo que todo se prendiera de nuevo: detenciones.

La pregunta apareció de inmediato, repetida como martillo, porque es la única que importa cuando te están rodeando: “¿Cuál es el delito?”. La respuesta, según quienes estuvieron ahí, no llegó con claridad. En cambio llegó el repliegue forzado: gente pidiendo que los dejaran retirarse, insistiendo en que no buscaban pleito, ofreciendo incluso revisión de mochilas, tratando de sostener lo básico: “déjenos ir a casa”.

No era un choque frontal de manifestación vs policía. Era otra cosa: un operativo montado cuando la protesta ya se había disuelto, aplicado sobre grupos más vulnerables por estar separados, por estar caminando, por estar solos.

En el caos de ese momento se reportaron golpes durante las detenciones. Se denunciaron agresiones contra mujeres y también contra personas con discapacidad que estaban en el área.

Hasta ahora, lo que falta —y urge— es lo mínimo que un gobierno serio tendría que dar de inmediato cuando detiene personas en un contexto así:

  • cuántos fueron detenidos,

  • quiénes son,

  • dónde están,

  • por qué delito,

  • y bajo qué criterio se decidió intervenir cuando ya no había manifestación activa.

Porque el punto no es si hubo protesta. Eso se vio durante el día.
El punto es lo que vino después.

Y lo que vino después se siente como mensaje: no fue contención, fue castigo. No fue para dispersar una marcha; fue para dejar claro que, en Jalisco, protestar tiene costo… incluso cuando ya decidiste retirarte.

Después de la manifestación, el gobierno salió con su versión: no fue persecución, fue “acompañamiento”. No fue detención por protestar, fue “protocolo”. Y no fueron estudiantes ni manifestantes pacíficos: fueron cuatro hombres “agresivos” señalados por “personas” del Centro.

La Secretaría de Seguridad Pública de Jalisco afirma que desde el inicio de la concentración en el Centro Histórico mantuvo presencia para que la marcha se desarrollara “de forma segura” y “a favor de la libertad de expresión”. Pero en la misma explicación mete la razón real del operativo: evitar pintas y roces con comerciantes.

Según el comisario general Juan González Castañeda, durante el desplazamiento de la concentración algunas personas señalaron a cuatro masculinos con actitud “bastante agresiva”. A partir de ese señalamiento, la policía realizó una inspección y asegura que encontró dos armas punzocortantes, aparente droga sintética y también latas de pintura y otros materiales, con los que “se puede presumir” que pintaron.

Los cuatro, dice la SSP, fueron puestos a disposición de la Fiscalía estatal.

Le dicen “acompañamiento” porque “cacería” suena feo en boletín.

Acompañamiento con esposas