RENTA o COME


En Guadalajara, la renta promedio ronda los 26 mil pesos mientras el salario anda por los 12 mil al mes. No es ciudad cara: es ciudad que cobra cover exclusivo por el hecho de dormir.
Depas de dos recámaras en zonas “normales” andan sobre diecisiete mil. Para mucha banda eso significa entregar todo su ingreso solo al techo.
La otra opción es buscar en la periferia, donde también es caro. Sin ahorro, sin colchón, sin margen para un susto.
En colonias como la Americana, hasta una de cada tres casas es Airbnb. Cafecito bonito, turistas felices, pero vecinos empacando cajas. El barrio se vuelve escenario y los habitantes de siempre terminan saliendo por atrás.
Por eso abrimos este TEMA de las rentas caras: para ponerle número al coraje y rostro a las historias contadas hoy.
Cuéntanos cuánto pagas, en qué zona y qué tienes que sacrificar para seguir ahí.
Isaac Guzmán
Renta promedio AMG
En el Área Metropolitana de Guadalajara la renta mensual promedio de una vivienda ya va en 26,311 pesos.
El mínimo detectado es de 2,500 y el máximo llega a 100 mil.
La cancha nunca estuvo pareja.
$26,311
Fuente: IIEG
Depa de 2 recámaras
Un depa de dos recámaras en Guadalajara ronda los 17,041 pesos al mes.
Es el precio “normal” según el índice de AGENCIAS INMOBILIRARIAS.
¿Cuánto de tu sueldo se iría solo en ese techo?
$17,041
Fuente: INMOBILIARIAS DE GDL
Casas en renta segmento medio
Para casas en renta en Guadalajara, el precio medio ronda los 20,222 pesos al mes, según AGENCIAS INMOBILIRIAS.
La renta DE VIVIENDA “de clase media” ya compite con el ingreso de más de una familia completa.
$20,222
QUE NO NOS ACOSTUMBREN
Durante años nos hicieron creer que “así está la ciudad”: rentas imposibles, sueldos cortos y mudanzas forzadas cada contrato. No es mala suerte individual, es una forma de expulsar silenciosamente a quienes no pueden pagar.
Cada aviso de “se renta” es una pregunta incómoda: ¿quién puede quedarse y quién tiene que irse? Detrás del precio hay horas extra, rutas más largas, familias partidas y planes de vida puestos en pausa indefinida.
No podemos cambiar la ciudad solos, pero sí podemos dejar de normalizar que vivir sea un lujo. Hablarlo, documentarlo, exigir reglas claras y contar estas historias es el primer paso para que la renta deje de tragarse la vida.
Sigamos la conversación
