SAT AFILADO
Desde 2026 el SAT operará con un nuevo arsenal tecnológico y legal para fiscalizar, rastrear movimientos, cerrar huecos de evasión y fortalecer recaudación entre contribuyentes y empresas.


A partir del 1 de enero, el SAT utiliza un arsenal de facultades para sancionar a contribuyentes aún sin pruebas plenas: basta una sospecha de irregularidad para ordenar revisiones, bloquear cuentas o impedir devoluciones.
Las herramientas derivan de cambios fiscales previos: sellos cancelados desde 2014, cárcel por delitos fiscales desde 2019 y el uso del Banco del Bienestar como depósito obligatorio de créditos fiscales a partir de 2025.
Un contribuyente puede quedar sin sellos y sin operar si el SAT presume inconsistencias. También puede congelar cuentas cuando detecte “facturas sospechosas”, impedir devoluciones o frenar compensaciones mientras investiga si hubo omisiones o errores.
Si el SAT detecta un adeudo, el contribuyente tendrá 30 días para responder. Puede tramitar acuerdos conclusivos, pero si no prosperan, la autoridad queda facultada para cobrar el crédito y presionar con recargos e inmovilización.
Las nuevas facultades se activan incluso antes de que un juez intervenga. Especialistas advierten que esto reduce la defensa del contribuyente, acelera sanciones y complica pelear decisiones mediante revocación o juicios de nulidad.
La recaudación por actos de fiscalización aumentó de 160 mil millones a 196 mil millones, un alza real del 23%. El mensaje es claro: el SAT ya está usando estas herramientas… y no piensa aflojarlas.
2026 será el año en que muchos descubran que el SAT puede congelarte, bloquearte o sancionarte antes de que alcances a defenderte. La regla cambió: la reacción ya no será suficiente; ahora toca anticiparse.
