DEMANDÉ A MI UNIVERSIDAD

Presenté amparo contra las autoridades del CUCSH. No por mi adeudo. Por una figura inventada en Facebook que opera como amenaza contra toda la comunidad estudiantil.

Isaac Guzmán

5/20/2026

Presenté amparo indirecto contra las autoridades del CUCSH por la "Suspensión Temporal por adeudo". Vale la pena explicar por qué.

En Derecho se aprende, antes que ninguna otra cosa, el principio de legalidad. A los ciudadanos comunes nos rige una regla: podemos hacer lo que la ley no prohíbe. A las autoridades públicas, la regla inversa: solo pueden hacer lo que la ley expresamente les permite. Lo dice el artículo 16 de la Constitución. Cuando una autoridad actúa sin fundamento expreso, deja de ser autoridad y se vuelve arbitraria.

Eso ocurrió en el CUCSH.

La "Suspensión Temporal por adeudo" no existe en ningún reglamento de la Universidad de Guadalajara. No es interpretación mía. La Secretaria Administrativa del CUCSH lo reconoció textualmente: "No hay ningún reglamento que te hable de la suspensión temporal." La rectora lo dijo más claro aún: "Fue un polvorín que lanzamos porque no había forma." Una figura inventada con propósito coercitivo, sin sustento normativo, dirigida contra la comunidad estudiantil.

¿Por qué fui al Poder Judicial Federal?

Por tres razones.

Una. Si un estudiante de Derecho con la Ley de Amparo a la mano no presenta amparo contra una autoridad arbitraria, ¿quién lo va a hacer? Renunciar a activar los mecanismos teniendo el conocimiento técnico es traicionar lo que uno estudia.

Dos. Si en clase me enseñan el principio de legalidad y en la práctica observo que mi propia universidad lo viola, tengo dos opciones: asumir que lo que estudio no sirve, o aplicarlo donde sí sirve.

Tres. No es por mi caso. Mi adeudo es de poco más de siete mil pesos, 80% aportaciones voluntarias. Podría pagarlo. El amparo no se presenta por mí: se presenta porque la figura, mientras siga viva, opera como amenaza contra todos los estudiantes con adeudo, y porque puede replicarse mañana en cualquiera de los otros 14 centros de la Red Universitaria.

Soy estudiante de Derecho. Pero también soy periodista. Dirijo Spoiler Político. Cubrí el caso desde el 16 de abril, entrevisté a la rectora, documenté con grabación, transcripción y publicación. Llegado un punto, las herramientas del periodismo se agotan. Lo que sigue son las del derecho. Yo tengo acceso a las dos.

Quien tiene las dos llaves no puede fingir que solo tiene una.

El amparo no reclama la condonación de mi adeudo. Reclama que la figura sea declarada inconstitucional por falta de fundamentación, vulneración al derecho a la educación, violación a la garantía de audiencia y desproporción manifiesta. La universidad puede cobrar adeudos. Puede aplicar la baja administrativa que sí está reglamentada. Lo que no puede es inventar figuras por Facebook y usarlas como instrumento de presión.

¿Qué se le enseña a un estudiante de Derecho cuando la primera autoridad pública que conoce —la rectora de su propio centro— le demuestra que sí se puede gobernar por miedo programado, firmar "Recibí" sobre un pliego y prometer verbalmente lo que no se cumple por escrito?

Si la respuesta es "se acostumbra al método", la licenciatura se vuelve trámite.

Si la respuesta es "aplica lo que estudia para resistirlo", la licenciatura tiene sentido.

Elegí lo segundo.

El amparo está presentado. La resolución corresponderá al Poder Judicial de la Federación. La "Suspensión Temporal por adeudo" sigue programada para aplicarse el 22 de junio. No hay revocación formal. La autoridad guarda silencio. El calambre sigue operando.

Y un alumno de Derecho, en séptimo ciclo, fue al Poder Judicial Federal porque para eso —y solo para eso— sirve haber estudiado lo que estudia.