EL RANCHO NO VISTO.
Lo encontraron unas madres. Con una llamada anónima. Sin Intellectus. Sin Geomatrix. Sin 114 millones de pesos.


Teuchitlán. Municipio a 59 kilómetros de Guadalajara. Rancho Izaguirre, en la comunidad de La Estanzuela.
El 18 de septiembre de 2024, elementos de la Guardia Nacional llegaron al rancho por un reporte de detonaciones de arma de fuego. Se enfrentaron a balazos con los ocupantes. Al entrar, encontraron una persona muerta y dos secuestradas. Detuvieron a diez hombres. Los acusaron de desaparición cometida por particulares, desaparición agravada y homicidio calificado.
La Fiscalía aseguró el sitio. Lo procesó. Lo dio por cerrado.
Seis meses después, una llamada anónima le avisó al colectivo Guerreros Buscadores de Jalisco que había algo más. El 5 de marzo de 2025, las buscadoras entraron al rancho con acompañamiento de la Guardia Nacional. Lo que encontraron destruyó la versión oficial.
El rancho no era un punto aislado. Era un centro de reclutamiento, adiestramiento y exterminio del Cártel Jalisco Nueva Generación. Lo confirmó el Fiscal General de la República en abril de 2025. Lo confirmaron los objetos. Lo confirmaron los testimonios.
La agente del Ministerio Público que lideró la investigación original fue imputada por irregularidades y omisiones. El expresidente municipal de Teuchitlán, José Ascensión Murguía Santiago, de Movimiento Ciudadano, fue vinculado a proceso por delincuencia organizada y desaparición forzada. Según la investigación federal, cobraba 70 mil pesos mensuales del cártel por proporcionar patrullas, armas y vigilancia para que las víctimas no escaparan.
En julio de 2025, los diez detenidos recibieron 141 años y tres meses de prisión. Una de las sentencias más altas por desaparición en la historia del estado.
Pero esa sentencia no explica cómo un centro de exterminio operó durante años a 59 kilómetros de Guadalajara, en un estado cuya Fiscalía tiene tecnología para rastrear cualquier teléfono del planeta.
Lo encontraron unas madres. Con una llamada anónima. Sin Intellectus. Sin Geomatrix. Sin 114 millones de pesos.
