ES DELITO FEDERAL.
El Rey Mago puede tener apodo. Pero el verdadero truco lo hacen otros: convertir un señalamiento grave en una frase de tres palabras… “Es delito federal”.
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Hay magos que sacan conejos de un sombrero.
Y luego está Severo Flores Mendoza, “El Rey Mago”: cuando su nombre entra a cuadro, en Jalisco lo que tiende a desaparecer no son conejos… son investigaciones.
En el Centro de Justicia Penal Federal de Almoloya de Juárez, ante el juez de control Mario Elizondo Martínez, se imputaron hechos al alcalde de Tequila, Diego Rivera Navarro.
Y en ese juicio aparece Severo. Con cargo, con contexto, con etiqueta internacional: ex comisario de Ameca, coordinador regional en Valles; designado por la OFAC como presunto miembro del CJNG; y señalado —según los reportes citados— de proveer información judicial y de operativos de seguridad al CJNG a cambio de sobornos.
Ese dato no lo “inventó la DEA”.
No lo “filtró un medio”.
Se leyó en un juicio federal.
Luego viene la escena Al Estilo Jalisco: rueda de prensa.
Se pregunta por Severo. Y la respuesta es el truco clásico:
“Es delito federal”.
El fiscal Salvador González de los Santos dice que conoce lo de EE.UU. y lo publicado, pero que en sus investigaciones “no hay señalamientos”.
El coordinador Roberto Alarcón Estrada para garantizar policías no corruptos presume controles de confianza, aunque Severo reprobó uno en 2014 y siguió.
El secretario Juan Pablo Hernández González guarda silencio.
Y aquí es donde no se la compramos.
Porque narcotráfico podrá ser federal.
Pero sobornos no son “federales por arte de magia”.
Filtrar información operativa no se vuelve invisible por un tecnicismo.
Abuso de autoridad, revelación de secretos, encubrimiento, cohecho, extorsión, desaparición de personas y homicidio: si hubo hechos en territorio jalisciense, eso sí puede ser materia estatal.
Porque mientras en un juzgado federal se dibuja una red, en el ámbito estatal no aparece investigación paralela sobre las posibles conductas locales.
Porque el Rey Mago puede tener apodo.
Pero el verdadero truco lo hacen otros:
convertir un señalamiento grave en una frase de tres palabras…
“Es delito federal”.




