LA DESAPARICIÓN DE ASDRÚBAL DAMIÁN
La desaparición de Asdrúbal Damián se parece a muchas otras que han ocurrido en Tlajomulco y en todo Jalisco. Personas, sobre todo hombres, que salen de sus casas a ganarse el sustento diario, ajenas a toda actividad criminal o siquiera ilegal, y cuyo rastro se pierde de pronto en la nada.


Asdrúbal Damián Rodríguez Díaz de León debió ser un niño muy esperado y querido, le comentó a su esposa Ana. Tiene dos nombres poco comunes, elegidos con mucho cuidado, le digo. SÍ, en efecto, es una persona muy amada y cuidada desde pequeño, su nombre significa “protegido de Dios”, aunque para mí y mi familia siempre ha sido Damián, más fácil.
Hace más de un año que Ana no sabe nada de Damián. Ni de parte de quienes se lo llevaron, ni del entorno donde desapareció y, lastimosamente, ni de los propios agentes de la fiscalía que llevan su caso. Aunque ella prefiere no presionarlos para que avancen en la investigación y antepone el objetivo de localizarlo lo antes posible, es patente para cualquiera que la escuche que no tienen ninguna prisa en esclarecer lo sucedido.
A sus 41 años, Damián se dedica al ramo inmobiliario. Aunque había cursado algunos semestres de la carrera de abogado y le gustan los temas legales, su ocupación es facilitar la compraventa de propiedades. Es un gestor inmobiliario. En ocasiones, esto supone hacer trabajos de remodelación que, algunas veces, hace él mismo o contrata mano de obra.
A mediados del verano del 2024, un colega le pidió que le ayudara con un cliente que quería vender una casa de dos plantas situada en el fraccionamiento San Antonio, en Tlajomulco de Zúñiga, Jalisco. Para ello, era necesario hacerle algunos arreglos y Damián parecía el indicado para la tarea.
A partir de agosto y durante los siguientes ocho meses, Damián se dedicó a sacar adelante el compromiso. Contrató a trabajadores que vivían por la zona, incluso en el fraccionamiento, y él mismo hizo algunas obras. Un par de veces que se le hizo tarde, aunque Damián tiene su propio vehículo, un Ford Fiesta 2014, con placas del Estado de México NDA8900, por la lejanía de su domicilio o por sentirse demasiado cansado, había decidido dormir en el lugar.
El jueves 13 de marzo del 2025 todo pintaba normal. Como muchas veces antes, Damián se trasladó al lugar conduciendo su vehículo. Así transcurrió el día. A las 6:30 pm Ana le marcó para saber cómo iba y platicaron unos minutos. No le contó nada extraño. Al contrario, le dijo que tenía que colgar para ir a comprar unas piezas a la tlapalería antes de que cerraran. A las 10:00 pm, extrañada por no tener noticias de él, le marcó para saber qué sucedía y no contestó. Lo volvió a intentar media hora después y el mismo resultado. A partir de las 11:00 pm, el teléfono ya se había apagado. Ana no podía trasladarse al lugar a esas horas, sabiendo además que era una zona riesgosa para andar sola en la noche y decidió esperarse al día siguiente.
El viernes muy temprano se subió a un automóvil de plataforma y se trasladó a la propiedad. Antes de llegar, notó la ausencia del vehículo de su esposo y, conforme se aproximó, también observó que la casa tenía cerrados el cancel de acceso y la puerta de entrada. No había indicios de que hubiera nadie en su interior. Decidió caminar por el fraccionamiento y preguntar a los vecinos si habían visto algo. Uno de ellos le refirió que a las 8 de la noche, cuando ingresaba a su vivienda, vio estacionado el auto de su esposo y ya no supo más.
Desde ese momento, Ana comenzó a buscarlo con mucha preocupación. Pensó que podía haberse accidentado, que estaría en algún hospital o había sido detenido por alguna razón. Las mil hipótesis que surgen en esos momentos, ella me dice. Nada, ninguna pista. El sábado se presentó a la fiscalía a denunciar la desaparición y al día siguiente, domingo 16 de marzo, con la ayuda de la persona que contrató a su marido y que tenía un duplicado de las llaves, lograron ingresar a la propiedad. No encontraron nada inusual: ahí estaba la ropa de trabajo de su esposo, su herramienta y materiales de construcción.
Ha transcurrido más de un año de la desaparición y Ana sólo cuenta con pistas dispersas de lo que pudo haberle ocurrido. Sabe que la última ubicación del celular fue a las 11 pm del 13 de marzo del 2025 rumbo a Cajititlán, que diez días después de los hechos volvió a estar activo por unos minutos y que las cámaras del C5 no han brindado ninguna información para conocer el trayecto que siguió el automóvil. Cada mes o mes y medio, recibe una llamada de la fiscalía para conocer si tiene alguna novedad sobre Damián porque de su parte no la tienen. O la buscan de la Comisión de Atención a Víctimas para informarle que tiene un nuevo asesor jurídico (han sido tres distintos a lo largo de un año).
Las noticias más recientes sobre la desaparición de Asdrúbal le llegaron por la asesora jurídica que tiene asignada, quien le comentó si ya le habían llamado de la fiscalía para decirle que el auto de su marido había sido localizado en noviembre en Concepción de Buenos Aires, un municipio situado a hora y media de distancia de Tlajomulco. Ella no había sido notificada y sigue sin saber en qué condiciones fue hallado y si eso ha servido para avanzar en su localización. Se mantiene a la espera de que la convoquen a una reunión con ese propósito.
Ana mantiene muy activa la difusión de su caso. En distintas redes sociales alimenta un perfil de búsqueda donde comparte fotos, videos e información sobre su marido esperando que la persona indicada las vea y decida revelar su paradero. Ella no está buscando que se detenga y castigue a los responsables; lo que le importa es encontrar a su esposo, me dice entre lágrimas.
La desaparición de Asdrúbal Damián se parece a muchas otras que han ocurrido en Tlajomulco y en todo Jalisco. Personas, sobre todo hombres, que salen de sus casas a ganarse el sustento diario, ajenas a toda actividad criminal o siquiera ilegal, y cuyo rastro se pierde de pronto en la nada. Porque ninguna autoridad tratará realmente de localizarlos. Porque su vida y su suerte a casi nadie parece importarle en este estado, en este país.
*Profesor universitario a quien también puede seguir en X @joraplas.
