NARCO-NÓMINA: AL ESTILO JALISCO

Pablo Lemus vendió una policía para cuidar carreteras. Hoy, según El Universal, esa corporación aparece en una presunta narconómina del CJNG. No es chisme: hay fechas, montos y una ruta de pagos que huele a sistema.

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Spoiler Político

3/13/20263 min read

En Jalisco no basta con crear una policía. También hay que preguntar para quién termina trabajando.

La portada de El Universal no llega a insinuar: acusa. “En narconómina de El Mencho, policía creada por Lemus”. Y la página 4 aterriza el tamaño del golpe: según documentos en poder del diario, el CJNG entregó en un mes 456 mil pesos a corporaciones de la Secretaría de Seguridad Pública de Jalisco, incluida la Policía Estatal de Caminos, una de las apuestas más visibles del gobierno de Pablo Lemus.

Aquí no estamos hablando de una mordida perdida en la banqueta. Estamos hablando, según el reportaje, de una libreta con montos, fechas y destinatarios. Una contabilidad criminal. Una especie de nómina paralela para que el cártel pudiera operar “sin problema” en la entidad, como lo plantea el propio texto periodístico.

El desglose pega donde más duele. La Estatal de Caminos habría recibido 40 mil pesos. Los Negros, el grupo especial de la Policía Estatal, 400 mil. Y la Policía Vial, 16 mil. Todo en diciembre de 2025. Todo por escrito en los registros que, de acuerdo con El Universal, fueron hallados en cabañas de Tapalpa.

Y aquí está la escena política que revienta sola: la Policía Estatal de Caminos no era una oficina olvidada en el organigrama. Fue una promesa de campaña. Lemus dijo que la crearía porque, tras la desaparición de la Policía Federal de Caminos, los jaliscienses se sentían “desamparados” en carretera. Después la activó en 2025 con el lema “Preparada para cuidar, no para multar”. Hoy, esa misma corporación aparece, según el diario, en una presunta narconómina del CJNG.

La nota incluso desmenuza la rutina. Para Caminos se reportan cuatro entregas de 10 mil pesos, los días 3, 10, 17 y 24 de diciembre. Para Los Negros aparecen ocho pagos por un total de 400 mil, incluidos montos de 70 mil pesos en varias fechas. Para Vial, el registro marca 8 mil el 4 de diciembre y luego pagos de 2 mil los días 6, 13, 20 y 27. Cuando el dinero ilícito ya trae calendario, el problema dejó de ser anecdótico.

Lo más incómodo no es solo el dinero. Es el contraste. En abril de 2025, Lemus presumió que los cuerpos de Seguridad Estatal de Jalisco serían “los mejor pagados de toda la República Mexicana”. Y ahora el mismo reportaje coloca a esas corporaciones dentro de una presunta estructura de pagos criminales. Entre el discurso del Estado y la libreta del narco, alguien está describiendo mejor cómo funciona Jalisco.

Además, la historia no se queda en tres corporaciones. La misma página agrega pagos a policías municipales de Sayula, Atoyac, Techaluta y Amacueca, y señala que en esa narconómina también se menciona a la FGR y a la Guardia Nacional. Eso ya no dibuja una manzana podrida. Dibuja un huerto completo bajo sospecha.

Por eso esta historia no pega solo por el morbo. Pega porque rompe el teatro. Porque en Jalisco llevamos años escuchando que el crimen “se infiltra”, “presiona”, “coacciona”. Palabras limpias para un cochinero viejo. Pero cuando aparecen fechas, cifras y nombres de corporaciones, la cosa cambia: ya no parece rumor de pasillo. Parece manual de operación.

Una policía creada para cuidar carreteras terminó, según esta publicación, salpicada por una contabilidad criminal. Y cuando la seguridad pública empieza a leerse como recibo, lo que se cayó no fue una corporación. Fue el cuento.

Spoiler: La nota no habla solo de policías corruptos. Habla de una presunta estructura aceitada para que el crimen se moviera sin problema en un estado donde la seguridad se presume mucho y se explica poco.