NIÑEZ COMO ESCUDO.

Les voy a explicar el truco discursivo de Pablo Lemus, su "defensa" a las niñas y los niños y cómo los convirtió en rehén de su mensaje político.

JALISCOPORTADA

Isaac Guzmán

1/30/20262 min read

Lo que se discutió en el Congreso no era “cambiarle el sexo” a nadie: era un trámite del Registro Civil para que el acta coincida con la identidad. Pero Lemus lo narra como amenaza a “las niñas y los niños”. Eso no es gobierno: es pánico moral para ganar la conversación.

La escena (y el engaño)

Lemus se para frente a la cámara con seño fruncido, con una frase que suena a abrazo: “con nuestras niñas y niños…”. Y con eso te mete una idea en la cabeza: “los están atacando”. El problema: el texto legal no dice lo que él sugiere. Y la Suprema Corte ya trazó la ruta.

Lo que sí está en papel

  1. La SCJN ya tumbó la barrera de “solo mayores de edad” en Jalisco y ordenó al Congreso emitir normas para que el procedimiento cumpla estándares constitucionales (incluyendo a menores para no discriminarlos).

  2. La SCJN ha dicho que excluir a menores y mandarlos a juicio no es constitucional: hay una vía administrativa igualmente idónea y deben aplicarse interés superior, autonomía progresiva y derecho a ser escuchados.

  3. El dictamen local que se discutió sí prevé intervención de madre/padre/tutor: para menores, pide escrito firmado por quien ejerza patria potestad o tutela. No es “lo hacen solos porque sí”.

  4. El Congreso de Jalisco volvió a desechar la reforma (votación: 22–11–1) y el tema va a escalar a la Corte por posible incumplimiento/choque institucional.

Entonces, ¿por qué digo que “toma rehenes” a niñas y niños?

Porque usa a toda la niñez como escudo emocional para frenar un derecho que afecta a una parte de la niñez, y lo hace cambiando el contenido real del debate.

El mecanismo

  • Cambia “papeles” por “cuerpo”. Habla como si el tema fuera “cambiar de sexo”, cuando el núcleo es un acta y un procedimiento registral. La SCJN, además, ha remarcado estándares que evitan requisitos médicos indebidos.

  • Cambia “procedimiento con reglas” por “amenaza”. Cuando dices “no se metan con niñas y niños”, ya no discutes reglas, plazos, derechos, ni sentencias: discutes miedo.

  • Convierte un mandato jurídico en pleito moral. La pregunta legal es: ¿cómo armonizas la ley estatal con la sentencia? La pregunta que él instala es: ¿estás a favor o en contra de “proteger a los niños”? Eso es propaganda: te obliga a elegir bando, no a entender.

Esa operación vuelve “rehenes” a niñas y niños porque los usa como moneda retórica: si lo criticas, pareces “enemigo de la niñez”; si lo apoyas, ya no preguntas si está cumpliendo la Constitución y la Corte.

Por qué es “solo discurso”

Porque el discurso de Lemus no sustituye lo que obliga el orden jurídico:

  • La Constitución prohíbe discriminar y obliga a todas las autoridades a promover y garantizar derechos. Lemus, en su mensaje y discurso, discrimina y niega derechos.

  • Y la propia Constitución fija la supremacía constitucional: no es “a ver si el Congreso quiere”.

  • La Corte, además, está revisando el tema justamente por la tensión entre sentencia y rechazo político.

Spoiler:

Si Lemus de verdad quisiera “cuidar a la niñez”, estaría hablando de cómo cumplir la sentencia con salvaguardas (confidencialidad, acompañamiento, ruta clara cuando hay conflicto familiar), no de convertir el tema en guerra moral.