¿QUÉ SUCEDE CON EL CJNG?
Tres ataques en una semana. Tonalá, La Venta del Astillero y El Mante dejaron una señal rara: violencia fuera de libreto, detenidos rápidos y posibles células actuando solas. ¿Qué está pasando dentro del CJNG hoy?


La semana pasada ocurrieron en Jalisco tres hechos de violencia con características poco frecuentes en la forma en que ocurren estos eventos y cómo suele reaccionar la autoridad frente a ellos.
Primero. El martes 5 de mayo se dio a conocer la localización de dos cuerpos que estaban maniatados y con disparos en la cabeza en un terreno baldío del municipio de Tonalá. Se encontró también una cartulina con mensaje amenazante en contra de los “chapulines”, es decir, de los vendedores de drogas no alineados. Lo firmaba alguien apodado “El Gringo”, “del CJNG”.
Aunque es constante la violencia del CJNG en contra de traficantes rivales, el modo más común de ejercerla no es la que se eligió esta vez. En lugar de asesinarlos y exponer sus cuerpos como advertencia explícita, el cártel suele desaparecerlos, por lo común después de quitarles la vida mediante descuartizamiento. Esta vez fue distinto.
También distinto fue que agentes de la fiscalía de Jalisco detuvieran al presunto causante al siguiente día, David N o Jeffrey N, después de hallarse a una tercera persona muerta en la misma zona y con indicios similares a las otras víctimas, según el comunicado emitido por la fiscalía el 7 de mayo. Rara vez la fiscalía logra detener a un integrante del CJNG y menos en tiempo récord.
Segundo. El pasado jueves tres agentes que hacían pesquisas sobre la desaparición de una mujer en la Venta del Astillero, en Zapopan, fueron alcanzados y baleados desde un vehículo por tres sujetos, al menos. Aunque inicialmente se reportó el deceso de un agente, en realidad todos sobrevivieron al ataque y fueron hospitalizados.
Desde el atentado con explosivos en julio del 2023 en Tlajomulco, no se registraba una agresión similar contra agentes encargados de investigar las desapariciones en Jalisco. Un trascendido atribuido al CJNG, que circuló casi de inmediato, indicaba que el atentado no había sido ordenado por el cártel, que los perpetradores actuaron por su cuenta y que estaban solos. Al parecer, ese mismo día se detuvo a dos implicados en la agresión.
Tercero. En la madrugada del 9, dos vehículos se aproximaron a un negocio de pan en la colonia El Mante, en Zapopan y agredieron a balazos a quienes estaban ahí esperando iniciar su jornada laboral. 4 personas de oficio panadero resultaron lesionadas y una más murió mientras recibía atención médica. Se recuperaron 49 casquillos e indicios de impacto en varios vehículos estacionados. No se dio a conocer el móvil del ataque, pero al parecer estaba dirigido contra la persona que terminó perdiendo la vida.
Balaceras como ésta no son atípicas en el Área Metropolitana de Guadalajara, pero suelen ser más letales. Si el objetivo era asesinar sólo a uno de ellos, se utilizaron demasiados tiradores, armas y municiones. Un atentado que no parece haber sido ordenado por el CJNG y que probablemente tuvo una motivación personal.
Siempre es un riesgo intentar encontrar conexiones comunes en hechos de violencia como éstos, donde intervienen varios causantes y sobre los que apenas se tiene algunos indicios. Aunque es probable que los tres respondan a una voluntad externa de sembrar el desconcierto en zonas bajo el control del CJNG, tampoco cabe descartar que hayan sido ocasionados por células del propio cártel que estén actuando por iniciativa propia.
El CJNG agrupa a numerosos grupos violentos que ejercen control en micro-contextos y sobre los cuales se había logrado una disciplina piramidal que ahora parece estarse perdiendo. Quizás no se trate de un enfrentamiento interno entre grupos, sino de una fragmentación de células que comenzaron a actuar siguiendo sus propios intereses y cálculos de riesgo.
