¿QUIÉN SE LLEVA EL PESO?

Cómo se gasta el presupuesto del CUCSH y qué les queda a sus estudiantes.

Isaac Guzmán

5/5/2026

¿Quieres saber por qué tomas clases en aulas sucias y sin aire acondicionado? ¿Por qué en primavera o invierno los baños huelen a desechos orgánicos antes de las once de la mañana? ¿Por qué los botes de basura están desbordados, las áreas verdes secas? ¿Por qué el cable HDMI no aparece, la pantalla parpadea, el internet es lento?

Te cuento la historia del dinero del CUCSH y su lugar dentro de la Universidad de Guadalajara.

En un Centro Universitario con 753 millones 820 mil 753 pesos asignados para 2026, a cada uno de sus aproximadamente 11 mil estudiantes le tocan, para todo lo que usa cotidianamente, menos de 300 pesos al mes.

Esa es la cifra. Lo que sigue es la explicación.

El CUCSH dentro del presupuesto universitario

El CUCSH es uno de los centros universitarios más grandes de la Red Universitaria, con once licenciaturas, posgrados, divisiones académicas y una comunidad estudiantil que ronda los 11 mil alumnos. La universidad pública existe para formarlos. La pregunta que cabe hacerse, frente a una cifra de tres cuartos de mil millones de pesos, es cuánto de ese dinero se traduce en formación, espacios, servicios y condiciones materiales para quienes estudian en sus aulas.

Los datos públicos del Presupuesto de Ingresos y Egresos 2026 de la Universidad de Guadalajara, publicado por la Vicerrectoría Adjunta Administrativa, permiten un primer mapa de la respuesta.

Para dimensionar la cifra conviene situarla en el conjunto. La Universidad de Guadalajara ejercerá durante 2026 un presupuesto total de 19 mil 308 millones 566 mil 848 pesos, financiado en 49.9% con subsidio estatal, 39.7% con subsidio federal y 10.4% con ingresos propios. Sobre ese universo, los 753.8 millones del CUCSH representan apenas el 3.9% del gasto total de la institución.

El conjunto de los 15 centros universitarios temáticos y regionales suma 7 mil 179 millones 809 mil pesos, equivalente al 37.2% del presupuesto. El Sistema de Educación Media Superior absorbe otros 3 mil 930 millones (20.4%). El bloque restante —8 mil 197 millones 812 mil 334 pesos, es decir, 42.5% del presupuesto total— se concentra en la Administración General: rectoría, vicerrectorías, coordinaciones generales, defensoría, programas centrales, compromisos institucionales y prestaciones. Casi la mitad del presupuesto de la Universidad de Guadalajara se ejerce, en consecuencia, fuera de los centros donde están los estudiantes.

Entre los seis centros temáticos del área metropolitana, el CUCSH ocupa el cuarto lugar por presupuesto, debajo del Centro Universitario de Ciencias de la Salud (1,003 millones), del de Ciencias Exactas e Ingenierías (831 millones) y del de Ciencias Económico Administrativas (807 millones). Tres centros reciben más recursos que el CUCSH a pesar de que éste figura entre los de mayor matrícula de la Red.

La estructura del gasto

De cada cien pesos que recibe el CUCSH, noventa y cuatro se destinan al pago de servicios personales, es decir, a la nómina del Centro. Los seis pesos restantes cubren el gasto operativo: materiales, servicios generales, transferencias, bienes muebles e inmuebles y obras públicas. Es decir, todo lo que no es nómina.

Dentro de la nómina, el desglose oficial separa el pago en tres categorías:

Personal académico: 492 millones 89 mil pesos. Equivale a 65.28% del presupuesto total del Centro.

Personal administrativo: 124 millones 18 mil pesos. Equivale a 16.45% del presupuesto total.

Personal directivo: 91 millones 528 mil pesos. Equivale a 12.14% del presupuesto total.

El gasto operativo total asciende a 46 millones 184 mil pesos, distribuidos entre subsidio federal, subsidio estatal e ingresos autogenerados de la Red Universitaria. Esa cifra debe alcanzar para todo el funcionamiento del Centro durante el año 2026.

El 6% que toca a la operación

Aquí están los 46 millones que explican lo que ves todos los días.

Los 46 millones 184 mil pesos del gasto operativo cubren todo lo que el estudiante usa cotidianamente: aulas, baños, biblioteca, laboratorios, áreas comunes, jardines, mantenimiento, materiales, equipo, servicios generales. Todo. Para 13 mil personas. Durante 365 días.

Esos 46 millones no provienen de una sola fuente. La Tabla 4 del documento los desagrega en tres partidas: 22 millones 210 mil pesos del subsidio federal ordinario, 10 millones 801 mil del subsidio estatal ordinario y 13 millones 172 mil de ingresos autogenerados destinados a las instancias de la Red.

Esa última cifra merece atención. Más de una cuarta parte del gasto operativo del Centro proviene, literalmente, de cuotas, exámenes, certificaciones y trámites pagados por quienes ahí estudian. Sin esa aportación estudiantil, el subsidio público asignado para operar el CUCSH durante 2026 no sería de 46 millones, sino de 33 millones de pesos: nueve millones menos al mes para un Centro que ya reconoce no poder instalar bebederos comprados. El estudiante, que en el discurso administrativo aparece como deudor moroso, es de facto cofinanciador estructural del 6% operativo del Centro.

El documento oficial del presupuesto no abre el desglose público de cómo se distribuye ese 6% entre los distintos capítulos del gasto. No es posible saber, con la información disponible, cuánto se destina específicamente a mantenimiento de aulas, cuánto a acervo bibliotecario, cuánto a equipamiento de laboratorios, cuánto a limpieza, cuánto a jardinería.

En entrevista realizada el 30 de abril de 2026 en la oficina de la rectoría del CUCSH, la rectora del Centro, Dra. Dulce María Zúñiga Chávez, expresó una lista de necesidades que el presupuesto operativo, según ella, no alcanza a cubrir: refuerzo del departamento de mantenimiento, ampliación de la plantilla de jardineros y personal de limpieza, contratación de servicios técnicos externos, complemento salarial para coordinadores y trabajadores con sueldos mínimos, construcción de un comedor universitario para estudiantes en situación de vulnerabilidad alimentaria, instalación de bebederos ya adquiridos pero pendientes de colocación, mejoras en biblioteca, auditorios y aulas.

"Realmente necesitamos todos estos jardineros, personal de limpieza, profesores, coordinadores. Bebederos ya los compramos, ya los tenemos. Pero no tenemos dinero para instalarlos."

La pregunta institucional que se desprende es por qué el 6% operativo resulta insuficiente para sostener servicios básicos en un Centro con presupuesto total de 753 millones de pesos.

Lo que el CUCSH no recibe

Más allá de los 753.8 millones etiquetados directamente al Centro, el presupuesto universitario contempla cuatro grandes bolsas de recursos extraordinarios que se distribuyen entre dependencias: Compromisos Institucionales (728 millones), Fondos Institucionales Participables (558 millones), Programas Institucionales (1,348 millones) y Fondos Externos Determinados (761 millones). En total, alrededor de 3 mil 396 millones de pesos que no se ejercen como gasto corriente común y que financian desde licencias de software y seguridad institucional hasta becas, "aulas dignas", "laboratorios dignos", "baños dignos" y renovación de equipamiento tecnológico.

Léelo otra vez: aulas dignas, laboratorios dignos, baños dignos. Existe el dinero. Existen los programas. Tienen nombre.

En las cuatro tablas oficiales que desglosan esos recursos —tablas 6, 7, 8 y 9 del documento presupuestal—, el CUCSH no aparece como dependencia responsable de un solo peso. Toda esa concurrencia de fondos transversales se administra desde la Vicerrectoría Adjunta Administrativa, la Coordinación General Académica y de Innovación, Patrimonio, Finanzas u otras dependencias centrales.

El CUCSH puede, en la práctica, beneficiarse si esas instancias deciden ejercer una parte de esos recursos en su territorio. Pero el documento aprobado por el H. Consejo General Universitario no le asigna formalmente ninguno y tampoco transparenta los criterios con los que se decide a qué centros llega ese gasto. La rectora del CUCSH dice que no le alcanza para instalar bebederos. El presupuesto institucional sí etiqueta 15 millones para un Programa Complementario para Espacios Recreativos Deportivos y Culturales Dignos. Lo administra, sin embargo, la Vicerrectoría Adjunta Administrativa.

El 65% que se va a la academia

El bloque más grande del presupuesto del CUCSH se destina al personal académico: 492 millones 89 mil pesos, casi dos terceras partes del total.

Es la categoría que más directamente debería traducirse en servicio al estudiante. El personal académico es quien imparte clases, dirige tesis, asesora trabajos, evalúa, califica y forma. Una clase es la traducción directa del presupuesto en formación.

Sin embargo, dentro de ese 65%, los datos públicos del presupuesto no permiten distinguir cuánto se destina a profesores de tiempo completo, cuánto a profesores de asignatura, cuántos académicos hay frente a grupo y cuántos ocupan funciones administrativas con plaza académica.

Tampoco se conoce públicamente el número exacto de plazas académicas vigentes en el CUCSH, la proporción entre profesores de tiempo completo y profesores por asignatura, el sueldo promedio en cada categoría, ni cuántos profesores con plaza académica desempeñan en realidad funciones de coordinación, jefatura o dirección.

Sin ese desglose, no es posible saber si los 492 millones llegan, mayoritariamente, a quienes están frente a grupo, o si se concentran en estructuras académico-administrativas que cumplen funciones distintas a la docencia directa.

El 16% del personal administrativo

El personal administrativo del CUCSH percibe 124 millones 18 mil pesos en 2026.

El presupuesto público no detalla cuántas plazas administrativas hay, cómo se distribuyen entre las divisiones del Centro, ni cuánto gana en promedio cada categoría administrativa.

La pregunta legítima es si la estructura administrativa de un Centro Universitario justifica una sexta parte del presupuesto total destinado a su funcionamiento.

El 12% del personal directivo

El bloque más llamativo proporcionalmente es el del personal directivo: 91 millones 528 mil pesos, prácticamente lo que recibe el personal administrativo, aunque la pirámide directiva es, por definición, mucho más reducida.

El presupuesto público no detalla cuántos puestos directivos integran ese capítulo, cómo se distribuyen entre rectoría, secretarías, divisiones, departamentos y coordinaciones, ni qué tabulador salarial corresponde a cada uno.

Esa opacidad es relevante porque permite ubicar quién, dentro del Centro, capta más recursos por persona. Sin esa información, la sociedad no puede evaluar la proporcionalidad entre las distintas categorías de la nómina.

El estudiante en este mapa

En la estructura del presupuesto del CUCSH 2026, el estudiante no aparece como categoría de gasto identificable.

Aparece como matrícula que justifica el subsidio. Aparece como contribuyente cuando paga su orden de pago. Aparece, eventualmente, como sujeto de programas específicos de beca o apoyo. Pero no aparece como destinatario explícito de un porcentaje claro del presupuesto operativo.

Lo que el estudiante usa cotidianamente —las aulas donde toma clases, los baños del Centro, la biblioteca donde estudia, los laboratorios donde practica, los jardines por donde camina, el material que necesita— está cubierto, en su totalidad, por el 6% del presupuesto destinado al gasto operativo.

Para una comunidad de aproximadamente 11 mil estudiantes, los 46 millones 184 mil pesos del gasto operativo equivalen a 3 mil 552 pesos por estudiante al año, menos de 300 pesos por estudiante al mes para cubrir absolutamente todo el funcionamiento material del Centro.

Trescientos pesos al mes. Eso es lo que la estructura presupuestal del CUCSH le asigna a cada estudiante para sostener su aula, su baño, su biblioteca, su laboratorio, su jardín, su escalera, su pasillo, su escritorio, su silla, su pizarrón, su proyector, su cable, su bote de basura, su jabón, su papel, su agua. Todo. Trescientos pesos.

Esa proporción se traduce, en la experiencia cotidiana, en aire acondicionado que no funciona, departamentos de mantenimiento con cuatro o cinco personas para todo el Centro, bebederos comprados pero sin instalar, ausencia de comedor universitario y necesidades básicas que la administración reconoce abiertamente como pendientes.

No es percepción. Es aritmética.

Lo que efectivamente pagan los estudiantes

El Anexo No. 4 del Presupuesto, dedicado al estimado de ingresos autogenerados por servicios escolares y aranceles, permite cuantificar lo que efectivamente ingresa al CUCSH por concepto de pagos estudiantiles durante 2026. La cifra es de 8 millones 61 mil 37 pesos.

Ese monto se compone, principalmente, de 3 millones por expedición de títulos, credenciales y certificaciones; 2.7 millones por exámenes; 1.4 millones por matrícula de licenciatura (la Universidad retiene el otro 70% para uso central); y 832 mil pesos por otros conceptos no reembolsables.

Los 8 millones que ingresan por orden de pago equivalen a 17.4% del gasto operativo del Centro y a 1.07% de su presupuesto total.

La conclusión aritmética es directa: aun cobrando hasta el último peso del adeudo histórico, sin condonación alguna y sin un solo retraso, los estudiantes del CUCSH nunca cubrirían más que una fracción minoritaria de la operación del Centro y prácticamente cero de su nómina.

Esa proporción reordena el debate. El gasto del CUCSH no se construye con lo que pagan los estudiantes: se construye con 740 millones de subsidio público y se complementa, en una proporción menor, con cuotas escolares cuya recaudación íntegra equivale al 1% del total.

El contraste con el adeudo

Frente a esa estructura, en la misma entrevista del 30 de abril, la Secretaria Administrativa del CUCSH, Mtra. Nallely Guadalupe Robles Ortiz, reveló que el adeudo total acumulado por estudiantes ronda los 60 millones de pesos, y que aproximadamente el 50% de la comunidad estudiantil mantiene adeudo en su orden de pago.

Esa cifra es, en términos presupuestales, llamativa. Equivale al 129.9% del gasto operativo anual del Centro. Lo que los estudiantes deben acumuladamente representa más que todo lo que la administración tiene asignado para operar durante un año entero.

Pero es también una cifra cuya naturaleza conviene precisar.

Una porción significativa del adeudo corresponde a aportaciones que la propia universidad reconoce como voluntarias, modificables a solicitud del estudiante en Control Escolar. La fracción IV del artículo 189 del Estatuto General establece expresamente que las contribuciones estudiantiles pueden condonarse, reducirse o aplazarse cuando se trate de alumnos imposibilitados para pagar. La Ley Orgánica de la UdeG, en el artículo 21, dispone con todavía mayor contundencia: "la carencia de recursos no será en ningún caso motivo para que se niegue el ingreso o permanencia en la institución."

En otras palabras, parte de los 60 millones de adeudo nunca debió contabilizarse como cobrable. Es dinero que, por mandato normativo, podría ser condonado total o parcialmente.

Sin embargo, en la lógica administrativa del CUCSH, esa cifra se convirtió en oportunidad. Frente a un presupuesto operativo de 46 millones que no alcanza para sus aspiraciones, la administración volteó a ver los 60 millones del adeudo. Lanzó primero una convocatoria de condonación al 50% sin amenazas. La respuesta, según la propia rectora, fue muy baja. La administración decidió escalar.

El 16 de abril de 2026 publicó en Facebook una figura administrativa llamada "Suspensión Temporal por adeudo", programada para los días 4 y 5 de mayo. La figura no aparece en ningún reglamento universitario.

La rectora explicó la lógica del anuncio en sus propias palabras durante la entrevista del 30 de abril:

"Por supuesto que la amenaza fue un polvorín que lanzamos porque no había forma."

"Esto fue una manera de meter calambre, metimos mucho calambre y bueno, era la intención."

Una pirámide de gasto corriente

La concentración del 94% de los recursos del CUCSH en nómina no es una anomalía local. Es la reproducción a escala de una estructura institucional. La Clasificación por Tipo de Gasto del propio documento presupuestal indica que 17 mil 816 millones de pesos —92.3% del total de la Universidad de Guadalajara— se ejercerán como Gasto Corriente durante 2026, frente a apenas 1 mil 491 millones (7.7%) etiquetados como Gasto de Capital.

En toda la Red Universitaria, siete pesos y medio de cada cien se destinan a inversión en infraestructura, equipamiento y bienes duraderos. Los otros noventa y dos y medio sostienen la operación corriente, incluida la nómina.

La situación que describe el CUCSH —un Centro con 46 millones para operar y necesidades materiales reconocidas que no caben en esa cifra— se reproduce, con matices, en cada espacio universitario donde el estudiante coincide con la administración.