VIAJES TRAMPA.
En Jalisco, manejar para una app también puede ser sentencia. Joel Díaz se suma a una lista de choferes desaparecidos mientras trabajaban, ante autoridades rebasadas, impunidad y una ciudad que normaliza el riesgo.


El domingo 22 de marzo, después de las 7 de la tarde, Joel Díaz desapareció en el fraccionamiento Los Ruiseñores de Tala, Jalisco, mientras trabajaba como taxista de plataforma. Sigue en calidad de desaparecido.
Semanas antes, alertados por un reporte anónimo, integrantes del colectivo Guerreros Buscadores de Jalisco lograron desenterrar los restos de una persona en una vivienda del fraccionamiento Lomas del Mirador, en Tlajomulco. El informante les dijo que se trataba de un chofer de Uber que habían enterrado ahí años atrás (Tania Casillas. Descubren cadáver enterrado en finca. Mural, 6 de marzo del 2026).
El 20 de julio del año pasado, después de las diez de la noche, Fernando Serrano, de 31 años, conducía su auto de aplicación por el rumbo de Tonalá cuando se perdió su rastro. Como se pudo saber después por la investigación que hizo la fiscalía de Jalisco, Fernando aceptó la solicitud de servicio de una mujer que, en compañía de dos sujetos, lo privaron de su libertad, lo asesinaron y lo enterraron clandestinamente en la misma zona. Al parecer, el móvil fue despojarlo de su vehículo para venderlo.
Estos no han sido los únicos casos de personas que conducen autos de aplicación en Jalisco y han desaparecido haciendo su trabajo. Hace dos años, el 21 de marzo de 2024, Francisco Alonso Ávila, de 37 años, le marcó a su esposa para decirle que estaba por iniciar un servicio rumbo a la colonia Santa Cecilia, de Guadalajara. Se le tiene como desaparecido desde ese día.
También se puede mencionar a César Flores Suárez, de 45 años, quien el 11 de mayo de 2023, a la una de la tarde, salió del domicilio de un familiar avisándole que le había aparecido un viaje en la aplicación y que lo tomaría. Fue el último contacto que se tuvo con él.
Seguramente hay más víctimas, pero no todas se conocen. También es cierto que la desaparición de choferes no ocurre sólo en Jalisco. Hace unos días, cuando publiqué el caso de Joel Díaz, un usuario de X me pidió ayuda para difundir que el 13 de marzo Lucía M. Tovar Rendón, de 43 años, fue a dejar un pasaje en Apaseo y encontraron su vehículo siniestrado en Jerécuaro, ambas localidades de Guanajuato. Al parecer, sigue desaparecida.
La desaparición de choferes de aplicación desmiente la idea de que recurren a ella los criminales sólo para ajustar cuentas entre ellos. No es así. Se trata de un tipo de violencia que se ha propagado al resto de la sociedad con fines muy diversos, aprovechando la falta de alertas de la autoridad, la impunidad y la inacción ciudadana.
Los choferes de plataforma saben qué colonias son de alto riesgo y qué perfil de usuario puede representar una amenaza. Sin embargo, como muestran estos casos, este conocimiento no basta. Si el propio gremio no se moviliza con el apoyo de la ciudadanía para exigir, inmediatamente, la emisión de una alerta oficial sobre la peligrosidad de ciertas zonas de la ciudad y, desde luego, un compromiso real de los tres niveles de gobierno para erradicar este mal, seguirán ocurriendo, por desgracia, nuevas tragedias.
Profesor Universitario, X @joraplas
